¿Te levantas cansada y esa sensación te acompaña durante todo el día? ¿Has notado que tu memoria no está funcionando como debería últimamente? ¿Sientes que tu desempeño está por debajo de lo habitual? ¿Consideras que la calidad y la cantidad de tu descanso no son adecuadas?
Si has contestado afirmativamente a estas preguntas, es crucial que comiences a escuchar las señales que tu organismo te está enviando, sugiriendo que hay un problema. Hacer caso omiso a estas advertencias podría conducirte a un estado de agotamiento severo, comúnmente denominado burnout.
¿Qué se entiende por agotamiento?
Las presiones del entorno laboral contemporáneo no han sido tan intensas, y una gran cantidad de trabajadores experimentan las dificultades mencionadas, que se originan principalmente en un elevado nivel de estrés.
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Sin embargo, no necesariamente tiene que ser así. José Soares, docente de Fisiología en la Universidad de Oporto, ofrece una solución. Es fundamental considerar a los empleados como atletas de alto rendimiento, especialmente porque, como él señala, «son atletas corporativos de quienes se espera un rendimiento elevado de manera constante».
La clave para llegar a tus límites sin comprometer tu salud es la “recuperación”, ya que solo de esta manera se puede sostener el rendimiento y la eficacia», aclara el profesor, quien recientemente ha publicado el libro Recarga: menos estrés. Mejor rendimiento, donde aborda este asunto.
El mismo texto también brinda información sobre los signos y síntomas relacionados con esta problemática. Reconócelos.
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Signos y síntomas de agotamiento
• Fatiga crónica. Sensación de cansancio general que evoluciona hacia una sensación de agotamiento físico y emocional;
• Insomnio. Ausencia total de sueño durante la mayor parte de la noche que provoca agitación corporal;
• Pérdida de concentración. Pérdida total de la capacidad de concentrarse en un problema en cuestión de minutos;
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• Síntomas físicos: dolores musculares, dificultades digestivas, palpitaciones, dolores de cabeza, alteraciones del tránsito intestinal y dolores de cuello;
• Mayor susceptibilidad a las infecciones.. El sistema inmunológico está influenciado por las hormonas del estrés, disminuyendo su capacidad para combatir agentes agresivos;
• Cambios en los hábitos alimentarios. Pérdida de apetito o necesidad incontrolable de comer alimentos dulces, más común en mujeres;
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• Ansiedad y enojo. Implicaciones sobre la capacidad para el trabajo y también sobre la gestión de la vida personal. Los ataques de pánico también pueden ser frecuentes;
• Depresión. Un problema asociado con sentimientos de soledad, aislamiento y necesidad de atención médica;
¿Qué causa un agotamiento?
En el entorno empresarial contemporáneo, “las personas están constantemente conectadas, lo que provoca que el cerebro permanezca en estado de alerta; enfrentan una considerable presión para obtener resultados; dedican muchas horas al trabajo y, en numerosas ocasiones, se encuentran en constante viaje. Todo esto en conjunto genera un impacto significativo en su rendimiento, especialmente en el ámbito cognitivo, similar a lo que sucede con los atletas, pero desde una perspectiva más física”, aclara José Soares.
Esto implica que, para que un atleta alcance el límite de sus habilidades, debe ser capaz de recuperarse de manera efectiva, reabastecer sus energías, reconsiderar su enfoque ante cada desafío y poseer la capacidad de regenerar tanto su cuerpo como su mente para optimizar su potencial.
A lo largo de su trayectoria junto a atletas, el profesor de fisiología observó que el rendimiento se basa en un conjunto de factores que él denominó como “las cuatro R: recuperar, repostar, repensar y regenerar”. Esto implica que, para que un atleta llegue al máximo de sus capacidades, debe saber recuperarse de forma eficiente, reponer energías, replantearse la manera de abordar cada desafío y tener la habilidad de revitalizar su cuerpo y mente para maximizar su rendimiento completo. Con esto en mente, es importante considerar cómo aplicar estos principios al ámbito laboral, analicémoslos uno a uno.
“Es necesario reconsiderar la manera en que organizamos nuestros días, la manera en que enfrentamos la presión que soportamos y la manera en que llevamos a cabo nuestro trabajo”.
Cómo evitar el síndrome agotamiento en 4 pasos
1. Recuperar: recuperarse eficazmente
La premisa que debemos tener en cuenta es que nuestro cuerpo no está preparado para entrenar o trabajar largas horas sin interrupciones. Si un deportista tendrá un mejor rendimiento cuanto mayor sea su capacidad de recuperación de los entrenamientos y competiciones, lo mismo ocurre con los trabajadores de las empresas que necesitan recuperarse de su exigente trabajo diario.

“Lo que marca la diferencia en la productividad de los individuos es la capacidad de recuperación y, dentro de esta, existen descansos durante el día.”, explica José Soares.
El profesor de la Universidad de Oporto recomienda «parar dos o tres minutos para desviar el pensamiento hacia otra cosa», y poder aprovechar el descanso «para caminar un poco, beber agua, comer algo o incluso hablar con un colega».
Otro punto fundamental para la recuperación es el sueño, tal y como indica José Soares. “Dormimos mal y poco, olvidando que la reducción de horas de sueño se asocia con una menor productividad, un aumento de lesiones y es un factor de riesgo para algunas enfermedades”. Mantenga su hora de acostarse y despertarseevitar la exposición a la luz de las pantallas una o dos horas antes de acostarse, mantener la habitación a oscuras, evitar las comidas copiosas y el alcohol por la noche son algunos de los consejos del catedrático de fisiología para dormir mejor.
2. Repostaje: reponer energía
«Mientras los deportistas se entrenan para competir, los trabajadores deben entrenar su función cognitiva. Sabemos que la dieta tiene un gran impacto en esto, no sólo para aliviar los signos y síntomas del estrés, sino también desde el punto de vista cognitivo. Debemos comer para pensar, es decir, optar por alimentos que favorezcan la función cognitiva», enfatiza José Soares.
La dieta mediterránea, afirma, es un buen ejemplo de alimentación equilibradacon ventajas para la salud, así como para el rendimiento cognitivo al estar compuesto por alimentos antiinflamatorios, ricos en omega-3, antioxidantes y vitaminas y que tienen una acción reparadora del tejido nervioso.
En el libro Reload, el profesor también dice esto Es importante seguir una dieta que no provoque cambios drásticos en los niveles de azúcar en sangre a lo largo del día.. El pescado, especialmente el pescado azul, el chocolate negro, los frutos secos, las judías, las legumbres, los arándanos, la lombarda, el brócoli y los cereales integrales son alimentos que mejoran la capacidad intelectual, como demuestra el trabajo ya citado.
3. Piensa de nuevo: repensar cada desafío
Para José Soares, “debemos repensar la forma en que gestionamos nuestros días, repensar la forma en que afrontamos la presión a la que estamos sometidos y la forma en que trabajamos”.
Cambiar comportamientos no es fácil. “Todo esto tiene una base biológica muy profunda, pero es posible”subraya el profesor de fisiología. El punto de partida es saber adaptarse a nuevos retos, gestionar el estrés y pensar en positivo.
4. Recargar energía: regenerar el cuerpo y la mente
«Hoy sabemos que, como la alimentación, el ejercicio físico es decisivo para la salud del cerebro, pero también para mejorar las capacidades cognitivas. Esto lo vemos en las llamadas zonas azules, lugares del mundo donde vive la mayoría de los centenarios, que tienen en común una alimentación equilibrada, mantenerse activos y tener fuertes vínculos sociales», dice José Soares.
El ejercicio tiene muchos beneficios.: aumenta la síntesis de neurotransmisores, atenúa los efectos nocivos del estrés oxidativo, además de aumentar el flujo sanguíneo cerebral y aumentar el volumen del hipocampo (área esencial para la memoria). La buena noticia es que para que la actividad física sea beneficiosa para las funciones cognitivas y tenga un efecto regenerador, «basta con estar físicamente activo, dar entre siete mil y diez mil pasos al día, caminar al aire libre de diez a quince minutos», explica el profesor. Pero esto, por supuesto, no impide que hagas ejercicio más vigorosamente, ya que también ayudas a mejorar tu salud genera
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